Die Weihnachtsgeschichte - Juego de mesa HABA - Manual de uso y guía de instrucciones gratis
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| Tipo de producto | Juego de mesa |
| Marca | HABA |
| Modelo | Die Weihnachtsgeschichte |
| Edad recomendada | 4 a 8 años |
| Número de jugadores | 2 a 4 jugadores |
| Duración de una partida | 15 a 20 minutos |
| Dimensiones de la caja | 30 x 30 x 5 cm |
| Peso | 0,6 kg |
| Alimentación | Ninguna (juego de mesa tradicional) |
| Funciones principales | Juego de recorrido sobre el tema de Navidad, favorece la memoria y la cooperación |
| Mantenimiento y limpieza | Limpiar las piezas con un paño seco; evitar la humedad |
| Seguridad | Contiene piezas pequeñas, no apto para niños menores de 3 años |
| Piezas de repuesto y reparabilidad | Piezas no disponibles por separado; contactar al servicio al cliente de HABA en caso de pérdida |
| Contenido de la caja | 1 tablero de juego, 4 fichas, 1 dado, 1 folleto de reglas |
| Información general | Juego educativo sobre la historia de la Navidad, desarrollado por HABA en Alemania |
Preguntas frecuentes - Die Weihnachtsgeschichte HABA
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MANUAL DE USUARIO Die Weihnachtsgeschichte HABA
La historia de Navidad
El juego
Un juego cooperativo navideño para 1 - 8 niños a partir de los 4 años.
1 María
1 Joé
1 Jesús
1 árgel
1 estréa
3 astrólogo
1 pastor
4 oveas grandes
1 ovejita
1 perro
1 pesøre
7 plaquitas
1 dado de símbolos
1 instruccionesdel juego

Jugando, los niños aprenden la historia del nacimiento de Jesús con sus personajes más importantes. No se juega compitiendo uno contra otro, sino colaborando juntos.
Preparativos
Colocad el tablero de juego en el centro de la mesa. Poned las siguientes figuritas en las casillas marcadas en rojo:
- María y José, en su casilla de salida en la esquina inferior derecha
- Un pastor, su perro y cinco ovejas, en las casillas correspondientes en el centro del tablero de juego.
- Los tres astrólogos en la casilla de salida in ferior izquierda de su camino.
- Colocad la estrella sobre la ilustración de la primera casilla del camino de los astrólogos
- El pese bre, sobre la ilustración de Jesús en el estabb.

Se barajan las siete plaquitas y se ponen boca abajo junto al tablero. Poned también al niño Jesús, a un ángel y al dado junto el tablero.
Cómo se juega
Comenzará el niño más pequeño. A continuación seguirán los demás niños en el sentido de las agujas del reloj. Coge el dado y tíralo.
¿Qué símbolo ha salido en el dado?
- María y José:
Acompañáis a María, em barazada, y a su prometido José, por el largo y fatigoso camino de Nazaret a Belén

Debes tomar a María o a José y adelantar al personaje una casilla en el camino al establo. A continuación, elige a otro niño para que coloque al lado al segundo personaje (María/José).
Es el momento propicio para que un adulto lea la primera parte de la historia del nacimiento de Jesús contenida en las instrucciones de juego. Siempre que María y José avancen una casilla, se continúa la lectura de un párrafo de la historia. De esta manera, los niños van escuchando la historia prog resivamente durante el juego.
María y José van avanzando por el camino, llegan a la última casilla y pasan luego directamente al establo. Si vuelve a salir su símbdo en el dado, debes cog er entonces al niño Jesús y colocarlo en el pesebre. Ahora ya ha nacido el niño Jesús
Cuando vuelva a salir el símbdo de María y de José en el dado, coge al ángel y colócalo delante del establo. Es quien anuncia a todos que ha nacido Jesús.
- Estrella:
La estrella que destella luminosa muestra a los tres astrólogos dónde encontrarán al niño Jesús. Vienen de muy lejos. La estrella los conduce directamente al p esebre de Belén.

Dale la vuelta a unad elas plaquitas que están boca abajo.
Mira dónde está la estrella. ¿Está en una casilla con el mismo dibujo que en la pla quita?
• Sí
Los astrólogos siguen a la estrella. Coge sus figuritas y ponlas en esa casilla del camino. A continuación desplaza la estrella una casilla hacia del ante hasta el siguiente dibujo. Se vuelve a dar la vuelta a la plaquita.
• Nc
Los astrólog os no pueden ver todavía la estrella. Tienen que detenerse.
Se vuelve a dar la vuelta a la plaquita.
¿Habéis d estapad obien todas las plaquitas? Entonces los astrólogos han alcanzado el pesebre de Belén.
- El cayado de pastor o la oveja:
Cuando los pastores se enteran por los ángeles de que ha nacido Jesús, se ponen en camino hacia Belén.
Si has sacado el cayado del pastor en el dado, avanza una casilla al pastor o al perro. Si has sacado la oveja en el dado, adelanta a una de las ovejas una casilla.
Atención:
Un pastor siempre vigila a sus ovejas. Siempre está atento para que no se le pierda ninguna, por muy pequeña que sea. Tienes que mover al pastor, al perro y a las ovejas de manera que no quede ninguna casilla vacía entre esas figuritas


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Atención:
También puede suceder que no puedas avanzar con el pastor ni con el perro ni con una oveja porque entonces se crearía una casilla vacía. En ese caso, no vale esa tirada. Dale el dado al siguiente niño
El pastor, el perro y las ovejas han alcanzado la meta cuando el pastor se encuentra en la casilla del pastor que está directamente enfrente del establo. Desde ahí puede ver muy bien al niño Jesús.
¿Has sacado en el dado una figurita que ya ha llegado al establo?
Puedes elegir cualquier otra figurita para hacerla avanzar una casilla o bien, en el caso de que te decidas por la estrella, puedes darle la vuelta a una plaquita.
Final del juego
La partida acaba cuando todos los personajes han llegado al pesebre. Ahora, los niños pueden vo lver a contar la historia con la ayuda de los personajes. Después se puede conduir e l juego con un vill ancico cantado a coro por todos. El pesèbre puede permanecer montado,, por supuesto.

El nacimiento de Jesús
Hace más de 2000 años, el emperador Augusto envió a sus emisarios a todas las tierras de su imperio. En cada ciudad y en cada aldea exclamaban: «¡Por orden del emperador Augusto, el hombre más poderoso de la Tierra, todos los habitantes de estas tierras tienen que ir a empadronarse a la ciudad donde nacieron sus padres!» La gente no tenía otra opción. El emperador lo había ordenado y todos tenían que obedecer, tanto si querían como si no. También María, junto con su prometido José, se puso en camino hacia Belén, ya que los antepasados de José eran naturales de allí. Ambos estaban preocupados porque María estaba embarazada. Un ángelle había ía contado que Dios le enviaba un hijo. Pero no iba a ser un hijo cualquiera, sino uno muy especial. Sería el hijo de Dios.
Fue un viaje agotador. María y José avanzaban muy lentamente. Por fin llegaron a Belén. Pero ¿dónd e iban a alojarse? La ciudad estaba a rebosar de gente. ¿No quedaba ningún sitio para ellos?
María notaba que faltaba ya muy poco para que su hijo viniera al mundo. ¡Tenía que haber un lugar donde poder guarecerse y alumbrarlo! Preg untaron y buscaron por todas partes. Pero nadie pudo ayudarlos. En todas partes les enviaban a otro sitio. Cayó la noche, fría y oscura. María y José estaban ya muy desesperados cuando de pronto divisaron un establo pequeño y vacío. El suelo estaba cubiertode paj ay había un pesebre en un rincón. Entraron en él radiantes de alegría
En medio de la noche, fría y oscura, nació un niño en este establo. María le puso los pañales y lo colocó en el pesebre. Lo contempló con atención: era tan pequeño e indefenso como cualquier otro niño. Y, efectivamente, era un niño especial. El ángel le había contado que iba a traer al mundo la paz de Dios
Pero esto todavía era un secreto. Nadie en Belén sabía loque había ocurrido esa noche. Pero pronto se enterarían: ¡Había nacido Jesús, el hijo de Dios!
Sin embargo, María y José no eran los únicos que estaban despiertos esa noche: en las afueras de Belén, los pastores guardaban sus ovejas. La noche era muy oscura y todo estaba muy tranquilo a su alrededor.
De repente se sobresal taron. En el oscuro cielo de la noche apareció una luzy todo se iluminó con la claridad del día. Y en esa luz, que resplandecía clara como el sol, flotaba un ángel.
Los pastores no sabían lo que pasaba. ¿Soñaban o esta band espiertos? Laluz los cegaba y ellos temblaban de miedo.
El ángel les calmó diciéndoles: «¡No temáis! Esta noche ha sucedido algo extraordinario. Ha nacido Jesús, el hijo de Dios. Aquí en Belén encontraréis un niño. Está envuelto en pañalesy acostado en un pesebre.»
Apenas pronunció estas palabras, aparecieron de pronto muchos más ángeles en el cielo. Todos cantaban y prorrumpían en exd amaciones de júbilo. Los pastores permanecían inmóviles y escuchaban atentamente. Nunca antes habían escuchado un cántico tan bonito.
Cuando el cántico terminó, se hizo de nuevo el silencio y la oscuridad a su alrededor.
Los pastores se miraron los unos a los otrosy exclamaron: «¿Habéis oído lo que ha dicho el ángel? ¡Hoy ha nacido el hijo de Dios aquí en Belén!
En nuestra ciudad. ¡Venid! ¡Rápido! ¡Tenemos que encontrarlo! ¡Tenemos que ir a Belén de inmediato!»
Los pastores fueron a sus majadas, recogieron sus ovejas y se pusieron a correr tanto como les permitían sus piernas hacia Belén. Todos querían ser los primeros en poder ver al niño. Buscaron por toda la ciudad y, por fin, encontraron a María y a José en el pequeño establo.
Miraron con mucho cuidado dentro y sí, efectivamente, en medio había un niño acostado en un pesebre. ¡Un bebé d’iquitín! ¡Pero aun así era el hijo de Dios! Los pastores, sin aliento, contaron a María y a José lo que habían visto. Les hablaron de aquella luz y del ángel, sin olvidarse del bello cántico.
María les escuchaba asombrada. Los pastores salieron del establo para contar a todo el pueblo lo que había sucedido. Llenos de alegría fueron cantando y saltando esa noche por las calles. «¡Ha nacido el Salvador!», exdamaban. «¡Escuchad! ¡Ha nacido el hijode Dios, nos lo han contado los ángeles! ¡Aquí, en nuestro pueblo! ¡Nosotros lo hemos visto con nuestros propios ojos!»
De regreso a casa aún cantaban los cánticos que habían oído. Se acordaban del bebé chiquitín que yacía en el peseb red el establo y en las palabras que les había dich o el ángel.
En Oriente, en donde nace el sol, vivían en esa época tres astrólogos. Eran hombres sabios y juiciosos. Conocían todas las constelaciones y todas las estrellas del cielo. Al observar el cielo aquella noche vieron de repente una estrella que nunca antes habían visto. Aquella estrella brillaba con más fulgor que cualquier otra estrella.
«¿Qué estrella es ésa?», exclamaron. «Tiene que ser la estrella de un rey. Seguro que en algún sitio ha nacid o un rey. Pero ¿dónde? ¿En qué tierras?
Investigaron a fondo en sus escritos y reflexionaron durante un buen rato. De pronto excha mó uno de bs sabios:
«Probablemente h a nacido el niño en la tierra de los judíos»
«¡Eso es! Tiene que ser en la tierra de los judíos», le dieron la razón los otros dos.
«Venid, tenemos que buscar al niño y llevarle unos presentes.»
En sillaron sus camellos, los cargaron de preciosos regalos y se dispusieron a seguir en la dirección que les mostraba la estrella.
Avanzaron por amplios desiertos y por diferentes tierras, por montañas altas y valles profundos. Viajaron durante semanas hasta que finalmente llegaron a la tierra de los judíos. Pero ¿d ónd e debían buscar al h ij ode un rey? Seguramente vivirá en un palacio real, se dijeron a sí mismos y se pusieron a buscarlo.
Buscaron por todas partes, pero en ningún lugar sabía nadie del nacimiento del hijo de un rey. Cuando se hizo de noche y ya estaban a punto dedesistir, vdieron a mirar al cielo. ¡Y mira por dónde! De pronto, la estrella volvía a estar en el cielo con una luz más resp landecienteq ue nunca.
Llenos de alegría volvieron a sus monturas y caminaron en dirección a la estrella que estaba colocada justo encima del establo. «¿Es éste un lugar para que nazca el hijo de un rey?», se preguntaron confundidos. Y en ese estado de confusión se
detuvieron y contemplaron el pequeño establo
Cuando entraron con cuidado en él, vieron a María, a José y a su hijo Jesús. María tenía a Jesús en brazos y lo mecía suavemente. Tenía el aspecto de un niño normal y corriente. Y sin embargo era el rey que andaban buscando: ¡el Rey al que un día adorarían todos los reyes!
Entonces se pusieron de rodill as, ad oraron al niño y entregaron sus regalos: un cofrecillo con oro*, un cuenco con incienso* y un cántaro con mirra*.
Cada año, por Navidades, la gente de todo el mundo recuerda esta historia y celebra el nacimiento de Jesucristo. Se reúnen y lo celebran juntos. Se suelen cantar villancicos durante la celebración.
Seguro que también vosotros conocéis algún villancico que se canta en Navidad, ¿verdad?
* Los astrólos llevaron a Jesús las tres cosas más valiosas que había en aquel entonces. El oro sigue siendo muy valioso y caro hoy en día. En aquellos tiempos, también eran caros el incienso y la mirra porque procedían de tierras muy lejanas y su transporte resultaba complicado.
El incienso se obtiene a partir d'ela resina de unos pequeños árboles espinosos. Estos árboles (boswellia) sólo crecen en Somalia (África) y Arabia.
La mirra es también una rešina. Los ár boles de la mirra crecen en el sur de Arabia.
Como estas dos resinas desprend en un olor muy aromático, eran productos muy codiciados ya en aquel entonces. Todavía hoy en día se siguen empleando para la fabricación de medicinas, pomadasy perfumes.
Al quemar el incienso o la mirra, se desprende un olor con un fragancia especial. También en aquella época se quemaba sobre todo el incienso para procurar a las misas una atmósfera especial.
Be bé y niño pequeño
Decoración habitación
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